Por Dr. Antonio E. García Durán
Socio Director, Angar Legal S.C.
La mayoría de los problemas de cobranza que llegan a nuestro despacho no nacen en el momento en que el cliente deja de pagar. Nacen antes: en el momento en que la empresa decidió otorgar el crédito sin las garantías, el contrato o la documentación adecuada.
En Angar Legal atendemos constantemente casos de empresas que, meses después de una venta a crédito o de un financiamiento otorgado, se dan cuenta de que no tienen con qué cobrar: el pagaré está mal firmado, no existe garantía real, o el contrato no contempla qué hacer en caso de incumplimiento. Para entonces, recuperar el dinero se vuelve mucho más largo, costoso e incierto de lo que hubiera sido blindar la operación desde el inicio.
Este es el checklist legal que recomendamos revisar antes de otorgar cualquier crédito, ya sea a un cliente nuevo, un distribuidor o cualquier contraparte comercial.
Antes de firmar cualquier documento, confirma:
El buró de crédito es un punto de partida, no una garantía. Te dice el historial de pago, pero no te dice si el cliente tiene bienes embargables, si ya tiene demandas en su contra, o si su empresa está en proceso de disolución.
Recomendamos complementar con:
No todo crédito necesita la misma garantía, pero ningún crédito relevante debería carecer de una. Las opciones más comunes:
Aval. Una persona se obliga solidariamente al pago. Es rápido de constituir, pero su eficacia depende de que el avalista tenga bienes reales.
Fianza. Una afianzadora garantiza el cumplimiento; da certeza institucional, aunque tiene un costo para el cliente.
Prenda. Se garantiza con bienes muebles (inventario, maquinaria, títulos de crédito). Útil cuando el cliente no tiene inmuebles pero sí activos operativos.
Hipoteca. Garantía sobre un inmueble; da mucha certeza, pero es más lenta y costosa de constituir y de ejecutar.
Fideicomiso de garantía. Una alternativa que hemos recomendado cada vez más: los bienes se transmiten a una institución fiduciaria que los resguarda hasta que la obligación se cumple. Da más agilidad en la ejecución que una hipoteca tradicional y mayor certeza que un aval.
La pregunta que debes hacerte no es “¿pido garantía o no?”, sino “¿qué garantía es proporcional a este monto y a este riesgo?”.
El pagaré es, por mucho, el instrumento más usado para documentar créditos entre empresas, y también el que con más frecuencia vemos mal elaborado. Errores que hemos encontrado repetidamente:
Un pagaré bien elaborado es lo que permite acudir a un juicio ejecutivo mercantil —más rápido que un juicio ordinario— en caso de incumplimiento. Un pagaré mal hecho puede obligarte a litigar por la vía ordinaria, con todo el tiempo adicional que eso implica.
Muchos contratos de crédito o de venta a crédito están redactados pensando únicamente en que todo salga bien. Un contrato bien diseñado debe incluir, como mínimo:
Por más blindada que esté una operación, hay ocasiones en que el cliente simplemente deja de pagar y es necesario litigar. Ahí es donde muchas empresas cometen el error de esperar hasta obtener sentencia para intentar cobrar, tiempo durante el cual el deudor puede vender, traspasar o vaciar sus cuentas para no dejar nada qué embargar.
En Angar Legal hemos desarrollado una estrategia legal para asegurar bienes y cuentas bancarias del deudor antes de que se dicte sentencia, a través de las providencias precautorias que contempla la legislación mercantil y civil. En términos generales, esta estrategia nos permite:
El efecto práctico de esta estrategia es que, cuando finalmente se obtiene una sentencia favorable, ya existen bienes o recursos asegurados con qué hacerla efectiva, en lugar de ganar un juicio que termina siendo, en los hechos, incobrable porque el deudor ya no tiene nada a su nombre.
Esta es, en nuestra experiencia, una de las diferencias más importantes entre una cobranza judicial exitosa y una que se queda solo en papel.
Si tu empresa vende bienes, servicios u obra al gobierno, la lógica de blindaje es distinta: no puedes exigir garantías al Estado de la misma forma que a un particular, y los mecanismos de cobranza a la administración pública tienen tiempos y procedimientos propios.
Aquí lo importante es blindar el contrato administrativo desde su origen: penas convencionales bien delimitadas, actas de recepción claras, y evidencia documental de cada entrega o avance, que es lo que después sostiene una cobranza judicial exitosa contra una entidad pública.
Después de años acompañando tanto la prevención como la cobranza judicial y extrajudicial de créditos, la conclusión es siempre la misma: blindar una operación de crédito toma días; litigar para recuperarla puede tomar años.
La revisión legal previa a otorgar un crédito no debería verse como un trámite adicional, sino como el seguro que evita que ese crédito se convierta en una cartera incobrable.
En Angar Legal ayudamos a empresas a diseñar contratos, garantías y pagarés que blindan sus operaciones de crédito desde el inicio. Y cuando la prevención ya no es suficiente, litigamos para recuperar lo que se te debe —incluyendo el aseguramiento de bienes y cuentas bancarias antes de la sentencia— tanto frente a clientes particulares como frente a la administración pública.
Si tu empresa otorga crédito de forma regular, con gusto revisamos tus documentos actuales para identificar los riesgos antes de que se conviertan en un problema.
Angar Legal S.C.
Paseos Vistas del Sol 6801, Chihuahua, Chihuahua.